¡HAN SIDO DOS DÍAS HORROROSAMENTE LARGOS! ¡Hablo en serio! No he parado de aquí a allá y de allá para acá. Aunque ayer fue el peor día, eso tenlo por seguro. Mi padre bebió más de lo necesario y se fue a la calle a beber más (juro que ese problema suyo va a terminar mal, ya no sé cómo decirle que lo deje), en ese mismo momento tenía que salir, pero no podía por mi hermana, al final tuve que llevármela. Perdí el móvil, me salió una ampolla, no salí a correr y he engordado un poquito, ¡aaagh! Al menos hoy, aunque ha sido un día cansado, ha habido espacio para la risa y para estar con las amigas, ¡echaba de menos eso! ¡Y encontré el móvil!
Del instituto no tengo nada que decir, sigo odiándolo como siempre. Mi nuevo tutor no me tiene muy convencida, pero todo es cuestión de tiempo, ¡en fin, es mi último año! Espero que sea bueno.
Ahora, por primera vez en todo el día, me siento relajada en MI casa. Ni siquiera he comido aquí. Pero que conste que no me había olvidado de mi blog, no veo el día en que pueda tener un buen móvil que me permita meterme aquí para subir posts donde quiera que esté y no tener que esperar para llegar a casa (asquerosas Blackberrys)
Ahora me como un helado colombiano de maní (extraño pero rico) mientras navego ¡Un beso muy grande, blogger!


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